-¿Te gusto?
-No.
- ...
- Te deseo, me gustan tus dedos, me gusta la forma de tus manos;como se entrelazan tus dedos, uno a uno con los de la otra mano. Me hace seguir con la mirada, la manera en que te secás una gota de sudor que cae al lado de tu nariz con un dedo envuelto en un pedazo de camisa. La manera en que me mirás con deseo también y luego bajás la mirada desinteresadamente. A decir verddad, solo estoy analizando la posibilidad de tocarte en el asiento trasero de tu volkswagen.
- Pero..entonces ¿te gusto?
- A mí la ciudad me da tristeza, el manto pesado y viscoso de smog, también; que mi prima tenga ahora una hija sin padre, producto de esperar la urbana que la llevaría a su casa en la zona 18. La botella vacía desechable y las tusas de chuchito al pavimento, lanzadas desde un bus extraurbano. Los retazos de chucho recién arrollado y la sangre en la carretera; no digamos los cascabillos que me encontré en el parqueo del hospital nacional, donde recién una niña de 12 años ha dado a luz a una bebé de cuatro libras y media; a las once de la mañana.
Éstos días tristes, me hacen vulnerable a la mayor de las desgracias; él me dice que yo solo canto cuando estoy triste. De hecho, podría extraer poesía muy hermosa del profundo pozo de sus ojos. Pero luego lo olvido.
-No.
- ...
- Te deseo, me gustan tus dedos, me gusta la forma de tus manos;como se entrelazan tus dedos, uno a uno con los de la otra mano. Me hace seguir con la mirada, la manera en que te secás una gota de sudor que cae al lado de tu nariz con un dedo envuelto en un pedazo de camisa. La manera en que me mirás con deseo también y luego bajás la mirada desinteresadamente. A decir verddad, solo estoy analizando la posibilidad de tocarte en el asiento trasero de tu volkswagen.
- Pero..entonces ¿te gusto?
- A mí la ciudad me da tristeza, el manto pesado y viscoso de smog, también; que mi prima tenga ahora una hija sin padre, producto de esperar la urbana que la llevaría a su casa en la zona 18. La botella vacía desechable y las tusas de chuchito al pavimento, lanzadas desde un bus extraurbano. Los retazos de chucho recién arrollado y la sangre en la carretera; no digamos los cascabillos que me encontré en el parqueo del hospital nacional, donde recién una niña de 12 años ha dado a luz a una bebé de cuatro libras y media; a las once de la mañana.
Éstos días tristes, me hacen vulnerable a la mayor de las desgracias; él me dice que yo solo canto cuando estoy triste. De hecho, podría extraer poesía muy hermosa del profundo pozo de sus ojos. Pero luego lo olvido.



0 maullidos:
Publicar un comentario en la entrada